La vida ha seguido tranquila. La biblia china de la adivinación me recomendó mesura y vaya que me ha funcionado. Ésta vez no quiero cometer el mismo error... esta vez no quiero encuerarme frente a ella y decirle: toma lo que quieras. Ahora es diferente por el miedo, por la autoprotección, en fin. Me he acercado despacio, paso a pasito y con mucho cuidado, un poco como quien se acerca a una habitación oscura y desconocida, un poco como quien se aproxima a un perro mientras come. No me refiero a ella como ninguna de estas dos imágenes, más bien intento explicar la cautela. Así con cuidadito, alerta.
Me siento bien. Es curioso cómo es que cuando una de las esferas funciona, otra se tambalea peligrosamente sobre el estante. La escuela es un asco, me frustra, me aburre, me agobia. El martes salgo de vacaciones. No me sabe del todo bien por que tendré que seguir yendo a hacer mis horas beca... apesta. Pero bueno, al menos se han acabado las tareas tontas, las clases que resultan ser tiempo perdido, y también los profesores molestos.
Hace calor... y últimamente estoy sola más tiempo del que me gustaría pero así en general las cosas van bien. A veces sospecho que esto del diseño de modas no sea lo mío... a veces pienso que nada es lo mío. Solución: dejar de pensar estupideces y hacer lo que debo hacer. Eso incluye un comic, contestar un examen, y seguir esclavizada a la podrida institución en la que se me ocurrió caer.