lunes, 19 de marzo de 2012

21

Acabo de leer el post de mi cumpleaños número 20. Qué cosas!! cómo ha cambiado todo... ayer, pero hace un año estaba enamorándome; hoy... ya no sé.

Yo ya no sé qué pasa... no se qué ME pasa ni qué pasa con el mundo, sólo sé que el mundo y la vida pasan y yo estoy aquí sin poder remediarlo, sin poder hacer algo...

Me gustaría que mi vida fuera como una película, una de esas que empiezan en algún momento indefinido y terminan pronto, cuando se ha aprendido una lección, cuando se encuentra el amor, cuando muere alguien o cuando muera yo. Pero la vida dura más que 120 minutos caray! maldito cine... sólo para evadirme, sólo para tapar con imágenes como si fueran una grande almohada mi dolor e intentar asfixiarlo. Pero saben? mi dolor puede aguantar mucho tiempo la respiración y es que no importa cuánto tiempo presione la almohada sobre él, siempre vuelve a llenar sus malditos pulmones cuando la quito pensando que ya murió.

21 años y ayer se me salieron unas lágrimas, ella se quedó callada, como molesta. Ay mujer!! qué pasa contigo?! hace días que no veo lo mismo en tu mirada, hace días que tu cara está muerta y se me aparece de la mañana a la noche y entre sueños, vacía, seca. Tus labios están duros, secos, tiesos y groseros; en lugar de la calidez de un beso siento la frialdad de la costumbre. Lo detesto!

Qué diferencia entre mis 20 y mis 21. Un año ya, y yo aquí sin poder hacer nada al respecto. Por qué me quedé aquí? por qué estoy aquí? Esto es sólo un momento, un ciclo que tiene que suceder y luego todo estará bien de nuevo?? ya no sé, igual nunca he sabido. Da lo mismo porque nunca he sabido cómo vivir...

Es que esto va a pasar también y mañana todo estará bien de nuevo? o es que ya se acabó? ya nos aburrimos, ya nos conocimos y sorpresa! no eres lo que quería. No eres tú, soy yo que no te quiero... Hace cosas, me hace cosas, me dice cosas, viene, está y se va. Necesitamos hablar... porque todas esas cosas están huecas, son como una caja de cartón vacía, ligera de vacío. Antes estaba llena. Qué le hice? la maté?

De pronto no tengo miedo. De pronto me entran unas ganas de ir corriendo y decírselo: quiero hablar contigo!

Me atreveré??